El sangrado nasal en el embarazo

Debido a los cambios hormonales del embarazo se congestiona la mucosa (capa que entra en contacto con el aire) del aparato respiratorio superior, generando sensación de “nariz tapada”, cambios en la percepción de olores y sangrado espontáneo.

Debido a los cambios hormonales del embarazo se congestiona la mucosa (capa que entra en contacto con el aire) del aparato respiratorio superior, generando sensación de “nariz tapada”, cambios en la percepción de olores y sangrado nasal en el embarazo.

Tipos de sangrado en el embarazo

El sangrado es en general leve y autolimitado (cede espontáneamente), y puede ser anterior o posterior:

  • El anterior es el más frecuente y más leve y se manifiesta con sangre por las narinas. Para cohibirlo suele ser suficiente colocar la cabeza flexionada hacia delante y comprimir a la altura del caballete de la nariz por unos minutos.
  • El posterior en general se siente como corrimiento de sangre hacia la garganta y suele requerir atención médica para poder realizar taponamiento para que cese.

Ambas ocurrencias son bastante frecuentes y consideradas menores. Para prevenirlas, es recomendable no utilizar perfumes, estornudar con la boca abierta y soplarse la nariz despacio.

Por otra parte, tienes que recordar que un sangrado intenso puede, de mantenerse, poner en riesgo tu embarazo y a ti. Además, las venas de las narinas son susceptibles a los aumentos importantes de la presión arterial y, por lo tanto, pueden manifestarnos que existe una alteración en nuestra corriente sanguínea.

La aparición de equimosis (moretones) sin que haya mediado un traumatismo, o de hematomas también puede traducir una alteración más grave que una simple epistaxis.

La epistaxis es una palabra que proviene del latín y significa “caer gota a gota”. En definitiva, se trata de una hemorragia derivada de las fosas nasales. Para prevenirla es recomendable:

  • Estar sentado o en cama semi-incorporado.
  • Evitar el ejercicio físico durante esos días.
  • No estornudar enérgicamente.

Recuerda que siempre es mejor consultar por algo de poca importancia que permanecer en la duda.

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2 semanas de embarazo, ahora la ovulación es la estrella

Saber cuándo la mujer comienza a ovular es importante para aquellas parejas que buscan el embarazo. Si bien la mayoría no detecta este ciclo, hay síntomas naturales y test que ayudan a calcular los días fértiles.

El embarazo y la ovulación tienen una relación muy cercana, es por eso que conocer en detalle este proceso es importante si estás buscando quedar en embarazo. Si bien la mayoría no detecta este momento del ciclo, hay síntomas naturales que te ayudarán a identificar estos días fértiles. Pero antes hablemos de las dos primeras semanas de embarazo, hablemos de la ovulación.

El ciclo de la ovulación

El óvulo liberado en la ovulación desciende por la trompa de Falopio hacia el útero. Los espermatozoides ascienden, nadando contra la corriente, hacia el óvulo. Al encontrarse se da lugar a la fertilización. Ya que la ovulación ocurre en la mitad del ciclo menstrual, aproximadamente a los 14 días (de un ciclo normal de 28 días), este momento también hace parte de los primeros días de embarazo, más específicamente de la segunda semana de embarazo. Recuerda que para calibrar tu ”calculadora del embarazo” las semanas no se cuentan desde la fecundación del óvulo sino desde el inicio del último ciclo menstrual de la madre.

Después de 2 semanas de embarazo, no hay embarazo

Es fundamental que entendamos esto puesto que, para lograr el embarazo, es muy importante mantener relaciones sexuales antes de la ovulación ya que los espermatozoides, para llegar al óvulo, demoran un tiempo y la vida media del óvulo es de 24 horas, mientras que la de los espermatozoides varía de 24 a 48 horas.

La fertilización, que en general ocurre entre las 12 y las 48 horas de producida la ovulación, es el momento en que se define el sexo de tu bebé, dependiendo éste de si el espermatozoide que logra entrar al óvulo tiene carga genética masculina o femenina.

Muchas mujeres intentan conocer la fecha exacta de su ovulación para poder manejar mejor la situación. Esto se puede saber aprendiendo a identificar los siguientes síntomas de ello, aunque no sobra aclarar que su fiabilidad es variable. 

El cambio en el mucus vaginal, que se vuelve parecido a la clara del huevo, menos espeso al tacto que lo habitual. La temperatura corporal, que aumenta con la ovulación

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